Metodología en valoración de maquinaria

    Para la tasación de maquinaria, equipos de medida y test, o cualquier otro equipamiento industrial se deben considerar varios factores. Es necesario conocer la tipología de la maquinaria a valorar y hacerse una serie de preguntas relativas a la condición de los activos a tasar y su mercado de compra/venta:

    • ¿Se trata de maquinaria que realiza tareas estandarizadas o de maquinaria e instalaciones que fueron diseñadas y puestas en servicio específicamente para la tarea que tenían encomendada?
    • ¿Hasta qué nivel de especificidad se llega: desde maquinaria sólamente utilizable en una empresa hasta otra de uso común todas las opciones pueden estar abiertas.
    • ¿Qué nivel de actualizacion y productividad en relacion a las alternativas actualmente disponibles en el mercado tiene la maquinaria a tasar?. En esta pregunta entran condicionantes como su antiguedad y su estado de conservación y uso
    • ¿La maquinaria se puede dividir y vender en grupos independientes o bien se debe poseer todo su conjunto para poder constituir una unidad productiva independiente?
    • ¿Cuáles son sus costos de operación?, ¿Se podrá mantener operativa en un futuro?
    • ¿Qué valor (cash flow) ha producido esa maquinaria en el pasado, hasta el día de hoy?, ¿Es previsible que se mantenga ese valor en el futuro?.

    Estas y otras preguntas nos vienen a determinar el estado del mercado, de la maquinaria a tasar, así como la vida útil y rentabilidad que se puede esperar de la misma y, por ende, el método más apropiado para su valoración.

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    Parámetros a considerar en valoracion de maquinaria

    Valor inicial

    Es el valor que tenía la maquinaria al inicio. En general, este valor se suele tomar a partir del coste de adquisición de la misma, así como cualquier otra mejora, o coste que haya concurrido en su puesta en servicio. Esto incluye costes de transporte, de puesta a punto, de carga inicial o arranque. No incluye costes financieros.

    Peritaje maquinaria de obras públicas

    Vida útil estimada

    De una maquinaria se puede esperar una vida útil, determinada, considerando:

    • El estado tecnológico y de mercado actuales: a día de hoy, este factor deviene cada vez más importante y, en muchos casos la retirada de un equipamiento viene más condicionado por su obsolescéncia que por ningún otro factor.
    • El estado de conservación y funcionamiento.
    • Cualquier otro factor que resulte limitante: aparición de normativas medioambientales o de uso, fin del suministro de alguno de los factores necesarios para el funcionamiento, etc.

    Con todo ello se puede conocer el tiempo de servicio que le resta a la maquinaria.

    Valor residual

    Es el valor final, de chatarra que se podrá obtener del equipamiento al final de su vida útil, cuando ya no pueda estar funcional durante más tiempo. Es decir, el valor que tiene el activo al final de su depreciación, cuando ya no pueda utilizarse durante más tiempo. En algunos casos puede ser, incluso negativo, al existir activos que necesitan ser desmantelados y puestos fuera de servicio generando costes en su reciclaje o tratamiento de residuos peligrosos.

    chatarra final
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    Conocidos estos tres valores iniciales, se debe calcular la depreciación de la maquinaria de acuerdo con alguno de los siguientes métodos.

    Métodos de cálculo de depreciación

    En esta metodología se considera una depreciación que tiene una tasa constante a lo largo del tiempo. Presupone, por lo tanto que la depreciacion únicamente depende del paso del tiempo y no de cualquier otro factor externo o de utilización de la maquinaria. Es una metodología de uso muy común y subyace en la mayor parte de los sistemas de contabilización de la amortización a nivel fiscal y contable.

    A pesar de su extendido uso, esta metodología puede dar resultados inexactos debido a que ignora factores tan básicos como el tiempo de utilización que haya tenido la máquina o el trato y mantenimiento recibido, siendo la valoración igual en cualquier caso y devaluándose la maquinaria a tasa constante y torgando valor a maquinaria en mal estado.

    Por otra parte, al ser una depreciacion continuada y a tasa constante puede otorgar un valor nulo a maquinaria y equipamiento para el que ya haya transcurrido su periodo de amortización y que aún esté a pleno rendimiento.

    Esta metodología es análoga a la de la depreciación lineal, sólo que en vez de considerar el tiempo, considera las horas de funcionamiento de los activos, asumiendo que el único factor de desgaste de la maquinaria es el tiempo de utilización de la misma.

    Presenta inconvenientes similares al método lineal en el tiempo, al no considerar el propio paso del tiempo (que también deteroriora la maquinaria), la obsolescencia y múltiples factores adicionales.

    Método degresivo números dígitos

    Este método, también recogido en el plan general contable, considera la depreciación del bien en función exclusivamente del tiempo, durante el periodo de amortización que se ha calculado y establece valores de depreciación decrecientes y proporcionales a una serie decreciente que es, en primer lugar, el número de años de amortización menos uno, menos dos, hasta llegar a 1, siendo K el número del periodo que estamos calculando:

    Ésta metodología produce amortizaciones mucho más elevadas en los periodos iniciales, como muchas veces ocurre con la maquinaria y el utillaje y menores en los periodos finales. No obstante, no considera el uso de la maquinaria ni su estado.

    En este sistema de depreciación se considera un porcentaje fijo de depreciacion para el saldo remanente del bien que se está depreciando. Es, por lo tanto, un método de depreciación que se ajusta a una exponencial decreciente. Es otro sistema contable ámpliamente utilizado en valoración de maquinaria.

    Por ejemplo, si se está calculando la depreciación de una instalación valorada inicialmente en 1MM de €, y se establece una depreciación anual de un 20% se producirán una serie de quotas de amortización de la siguiente manera:

    • 200.000€ el primer año (20% del valor inicial)
    • Al siguiente año, este 20% se aplicará al remanente de 800.000€, dando lugar a una quota de 160.000€
    • El proceso se reitera año a año, dando lugar a cuotas decrecientes, hasta aplicar una cuota por todo el resto al final del periodo de amortización.

    El sistema tiene la ventaja de aplicar amortizaciones decrecientes un año tras otro y considerar el propio valor remanente a la hora de calcular la amortización. Tiene, igualmente el inconveniente de no considerar el estado de conservación y uso de los activos ni ningún otro criterio técnico que no sea el paso del tiempo.